Para o Rui


Pedro Correia,

 

ACABA

 

En volandas

como si no existiera el avispero

aquí me tienes con los ojos desnudos

ignorando las piedras que lastiman

ignorando la misma suavidad de la muerte

¿Te acuerdas? He vivido dos siglos dos minutos

sobre un pecho latiente

he visto golondrinas de plomo triste anidadas en ojos

y una mejilla rota por una letra

La soledad de lo inmenso mientras medía la capacidad de una gota

Hecho pura memoria

hecho aliento de pájaro

he volado sobre los amaneceres espinosos

sobre lo que no puede tocarse con las manos

Un gris un polvo gris parado impediría siempre el beso sobre la tierra

sobre la única desnudez que yo amo

y de mi tos caída como una pieza

no se esperaría un latido sino un adiós yacente

Lo yacente no sabe

Se pueden tener brazos abandonados

Se pueden tener unos oídos pálidos

que no se apliquen a la corteza ya muda

Se puede aplicar la boca a lo irremediable

Se puede sollozar sobre el mundo ignorante

Como una nube silenciosa yo me elevaré de mí mismo

Escúchame Soy la avispa imprevista

Soy esa elevación a lo alto

que como un ojo herido

se va a clavar en el azul indefenso

Soy esa previsión triste de no ignorar todas las venas

de saber cuándo cuándo la sangre pasa por el corazón

y cuándo la sonrisa se entreabre estriada

Todos los aires azules

No

Todos los aguijones dulces que salen de las manos

todo ese afán de cerrar párpados de echar obscuridad o sueño

de soplar un olvido sobre las frentes cargadas

de convertirlo todo en un lienzo sin sonido

me transforma en la pura brisa de la hora

en ese rostro azul que no piensa

en la sonrisa de la piedra

en el agua que junta los brazos mudamente

En ese instante último en que todo lo uniforme pronuncia la palabra:

ACABA

 

Vicente Aleixandre, Espadas como Labios

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *