Para a Teresa


Pedro Correia,

 

LA ESTACIÓN TOTAL 

 

I


SIESTA

¡Qué solo suene el tiempo rojo y verde
contra tu comenzada ausencia eterna!

¡En qué arrinconamiento quemado nos dejaste
la superficie material sin tu presencia!

Te llevaste contigo a tu más ser
la identidad de nuestro azul,
la instalación desnuda del anhelo,
el fervor amplio de la estación plena.

(Estoy viendo ascender la rosa que dijiste,
caliente, entre la luz mayor y, a un tiempo, fresca.

Verano y sol aquí encima, sin ti.
un eco frío y una pompa seca.)

Ahora será, otra vez primaveral, debajo,
a tu apretado alrededor, tu hora entera.

Hora con radios de tu corazón
centro parado en floración suprema.

 
II

ESPACIO


Tu forma se deshizo. Deshiciste tu forma.
Más tu conciencia queda difundida, igual, mayor,
inmensa,
en la totalidad.

Y te sentimos
alrededor, en el ambiente pleno
de ti, tu más gran tú.

Nos miras
desde todo, nos sumes,
amiga, desde todo, en ti, como en un cielo,
un gran amor,
o un mar.  


III

LUGAR

Con la tierra, en la inmensa madrugada,
tú; en esa paz sin sed, que no admite cansancio,
tesoro del estar definitivo
bajo el abismo azul sin miedo ni cuidados…

(Mano, ¡con qué mano segura
te abriste tú la estrada del remanso;
qué bien sabías tú en la sombra, arriba,
que penetrabas en la luz, abajo!)

..Y en lo evidente variable,
por el alrededor, jardín de espera
de caballeros y señoras,
tirito al blanco de la feria vana,
los otros, sí, nosotros, grises, negros,
intentando, tentando, tanteando


IV

AURORA

Estará auroreando, primero, sobre ti
el campo seco. Guadarrama rosa;
aún soñará tu tierra gris en esa lucha dulce
del sol que viene y la huidera sombra;
el gorrión accidental, la fija esquila
gotearán su son, su pío de la hora.

¡Qué plenitud, tú en lo definitivo,
fundida a lo que nunca cambiará ya la historia;
estensión de tu yedra, tu nueva vida solitaria
por lo real profundo sin pasadiza forma;
semilla verdadera de lo fijo, escultura, conciencia
enquistada en la tierra que no de desmorona!

(Un momento, en su riel, el alto tren del alba
conducirá sus deslumbrados presos de una pena a otra.)

..¡Tú dentro ya, tú fuera, tú ya libre,
el vivo muere, el muerto es inmortal,
sustancia voluntaria para más alta obra!

 

Juan Ramón Jimenez, Agosto de 1932

11 comentários em “Para a Teresa”

    1. Permitir-me-á este beijo:

      BESO

      ¡Qué sola estabas por dentro!

      Cuando me asomé a tus labios
      un rojo túnel de sangre,
      oscuro y triste, se hundía
      hasta el final de tu alma.

      Cuando penetró mi beso,
      su calor y su luz daban
      temblores y sobresaltos
      a tu carne sorprendida.

      Desde entonces los caminos
      que conducen a tu alma
      no quieres que estén desiertos.

      ¡Cuántas flechas, peces, pájaros,
      cuántas caricias y besos!

      Manuel Altolaguirre

      Eu bem que digo que a poesia em castelhano tem que se lhe diga…há quem não acredite, ai ai

  1. Teresa

    Só hoje, ao ler o seu comovente post “Sem Tempo”, percebi o significado da dedicatória do Pedro com este poema de Jímenez…
    O impacto do poema e o impacto do seu post completam-se… ambos nos ensinam a aceitar a nossa condição humana e a eternizá-la…
    Aqui vai o meu comovido abraço, Teresa, pois não encontro palavras, está tudo dito…
    Ana

    1. O problema é esse “só”, que custa tanto. Mas gosto muito dessa frase do Pessoa, que inspirou o título do teu blog. Beijo, Leonor. Infelizmente sei bem que me entendes.

      1. Tens toda a razão, Teresa, o problema reside no ‘só’. É esse que tanto nos custa. Porque te entendo tão bem não tenho mais palavras, apenas um beijo grande e um abraço apertadinho. O resto serão dias de aprendizagem da ausência.

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