LA MUERTE ES UNA MADRE NUESTRA ANTIGUA
La muerte es una madre nuestra antigua,
nuestra primera madre, que nos quiere
a través de las otras, siglo a siglo,
y nunca, nunca nos olvida;
madre que va, inmortal, atesorando
—para cada uno de nosotros sólo—
el corazón de cada madre muerta;
que esta más cerca de nosotros,
cuantas más madres nuestras mueren;
para quien cada madre sólo es
un arca de cariño que robar
—para cada uno de nosotros sólo—;
madre que nos espera,
como madre final, con un abrazo inmensamente abierto,
que ha de cerrarse, un día, breve y duro,
en nuestra espalda, para siempre.
Juan Ramón Jiménez


Um beijo grande para a Teresa. O teu poema é lindo.
Um abraço forte para a Teresa.
Beijo enorme, Teresa.
“…Cuando la pena nos alcanza
del compañero perdido,
cuando el adiós dolorido
busca en la fe su esperanza.
En tu palabra confiamos
con la certeza que Tú
ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.
Ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz …”
( Cesáreo Gabaraín Azurmendi )
e só …
Pedro, o poema é lindo. Assim como os versos do Fernando. Obrigada a ambos.
Beijos para as três, minhas queridas. É mais fácil quando podemos contar com o carinho dos amigos.