“La falta de generosidad y de valor, el fanatismo que amenaza a la sociedad desde fuera y el nihilismo que la amenaza desde dentro, son características de la posmodernidad que cifra la felicidad y la dicha en la riqueza, el éxito y el triunfo porque los considera únicas fuentes de placer. Ciorán escribió: ‘Los pueblos solo viven en la medida en que están atiborrados de ideales y no pueden respirar bajo demasiadas creencias’. El espectáculo es demoledor, desolador, abismal para el observador. La desorientación y el desamparo en que vive la posmodernidad tienen mucho que ver com la falta de un gran relato envolvente y totalizante. La riqueza interior y la incesante actividad del pensamiento es lo único que puede poner a la persona a salvo del tédio que, según Schopenhauer, puede llevar al suicídio”. – Manuel Manianes, Semana Santa y posmodernidad, El Mundo, Viernes, 22 de Abril.
Factos
Sérgio de Almeida Correia,
